La producción de productos para la exportación
en China causa casi un 30 % de su
consumo energético y el 35% de sus emisiones de CO2.
China e India están devorando los recursos
mundiales en energía a un ritmo escalofriante. El ahorro, en emisiones de gases
de efecto invernadero, que los paises occidentales consiguen mediante la
instalación de aerogeneradores y paneles solares, se dilapida con la
construcción, en estos países, de nuevas centrales térmicas que queman carbón. Sin
embargo no somos del todo inocentes.
El último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) incide extensamente en el incremento de las necesidades
energéticas de ambos países. Solo estos dos países consumirán la mitad de la energía extra necesaria en el 2030.
Una explicación de esta avidez energética se ofrece a mitad del informe,
resumiéndola casualmente en un pequeño gráfico. Según calcula la AIE, en el año
2004, más del 28% del consumo energético de China fue debido a la producción de
bienes destinados a la exportación.
Tres años antes, en el 2001, esta cifra ascendió
“solo” al 18% mientras que en EEUU fue del 6 % y del 7% en Europa. Cada vez más
China es la fábrica de Occidente. El informe de la AEI no ofrece estos mismos
cálculos referidos a India (y otros países de bajos salarios), pero la
evolución debe ser parecida.
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Mapa: CARMA
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Productos electrónicos baratos
En esta última década, tanto Europa como
América han trasladado, una tras otra, sus fábricas a Asia debido al bajo coste
de su mano de obra y la permisibidad de sus leyes medioambientales. Esa es la
razón por la que podemos comprar tan barato ropa y productos electrónicos y
presumir a la vez de tener controlados tanto el consumo energético como los
problemas medioambientales - al menos en Europa, donde el pasado año, algunos
países redujeron sus emisiones de CO2 (en España no hay tendencía a la baja de
emisiones).
El portátil con el que se escribe este
artículo, la indumentaria del autor, la bombilla que ilumina su mesa (*), la
impresora, el teléfono, la alfombra, las zapatillas. Todas estas cosas se han
fabricado en China o países cercanos a pesar de lucir una marca occidental.
Una estimación optimista
China también importa productos de consumo equivalentes
al 12% de su consumo energético. Por ello, la AEI concluye que la manufactura
de productos destinados a occidente origina el 16% de su gasto energético
total. Además, estas fábricas utilizan en gran medida energía proveniente de
las mas contaminantes centrales de carbón. Es por ello que la producción de
mercancías para la exportación equivale a la friolera del 34 % de todo el CO2 emitido en China.
Sin embargo a esta estimación se la puede tildar de optimista, pues la gran
parte de las materias que China importa, no provienen de occidente si no de países
cercanos con bajos salarios que producen en las mismas condiciones que China.
Importación
de energía virtual
Hasta
el año pasado, China, era la mayor productora mundial de gases de efecto
invernadero, pero no es apropiado acusarla exclusivamente. Si hubiéramos de producir todas esas mercancías nosotros mismos, el
total de CO2 emitido y energía consumida sería mucho mayor. Occidente importa
ingentes cantidades de “energía virtual” y así mismo de “agua virtual” y por
otro lado exportamos “contaminación y basura virtual”. Al menos es así de
momento.
Trasladando a China e India nuestra
producción, los hacemos más ricos día a día. En el año 2030, según predice la
AIE, la economía china estará muy dirigida al mercado interior. Parece
imposible que tanto China como India, alcancen algún día el mismo nivel de vida
que occidente, ya que esto implicaría que la mitad del planeta se usaría como
basurero y fábrica de explotación. Sin embargo no tendría por que ser siempre
la misma mitad.
Kris De Decker (traducido por Jordi Parra)
(*) La mesa sobre la que se ha escrito este
artículo, ha sido fabricada en Polonia, país que produce el 90% de su energía
quemando carbón y que ostenta la más alta tasa de emisión de CO2 por habitante
de Europa.
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