Proteger el medio ambiente bebiendo agua embotellada

L060346Beber agua de botella es una elección mucho más ecológica que consumir bebidas gaseosas, café, zumos de frutas o cerveza. Los consumidores de agua embotellada deberían ser alabados y no criticados.

El agua embotellada está siendo objeto de ataques por parte de conservacionistas que argumentan que el agua
del grifo tiene una calidad parecida y ahorra mucha energía al no tener que ser transportada con camiones. Esto puede ser cierto, pero el agua embotellada no es el principal problema si lo que consideramos son los hábitos de consumo de bebidas.

Todos los demás tipos de bebidas consumen enormes cantidades de energía y agua en su proceso de producción, lo que las convierte en más perjudiciales para el medio ambiente que el agua embotellada y además, también, son distribuidas en botellas y latas. (Ilustración: plan 59)

Los nuevos fumadores

El agua embotellada ha acabado siendo uno de los más poderosos símbolos de las prácticas insostenibles. Giles Coren, un periodista Inglés especializado en alimentación, ha tildado a los consumidores de agua embotellada de “nuevos fumadores”.  Esta feroz crítica es compresible ya que después de todo en la mayoría de países desarrollados la calidad del agua de grifo es buena y consumir agua embotellada (a menudo proveniente de las mismas fuentes) puede parecer absurdo. Pero denostar al agua embotellada es perder la perspectiva.

Es cierto que transportar agua de grifo en botellas de plástico supone un gasto innecesario de energía y produce desechos, aunque lo mismo ocurre cuando transportamos refrescos de cola, cerveza o whiskey, es pues injusto culpar al agua embotellada únicamente por el hecho de que también pueda ser distribuida por tuberías.

“Pasar de otras bebidas a beber agua embotellada  puede acarrear un beneficio ecológico mayor que si se pasa de agua embotellada a beber agua del grifo.”

Y lo que és todavía más importante: todas las otras bebidas emplean ingentes cantidades de agua y energía en su producción, mientras que no ocurre así con el agua – incluso el agua embotellada. Se necesita agua para regar los cultivos, gastar energía en su fertilización, recolección y transporte. Las infusiones también utilizan energía y agua. Se necesitan 35 litros de agua para producir una taza de té, y 140 litros de agua para producir una taza de cafe. Cuando se añade una cucharada de azúcar al café o al té aún se empeoran las cosas ya que en cada cucharada de azúcar se emplean 50 cups para producirla. Para producir una copa de cerveza se necesitan 75 litros de agua mientras que para un vaso de vino se precisan 120 litros. Un vaso de zumo de fruta o de leche requiere de 170 a 200 litros de agua. Un vaso de licor por su parte demanda 2.400 litros de aguas (todos estos datos tomados de aquí y aquí).

Té y Café

Producir un litro de agua embotellada no requiere más que eso, solo un litro de agua y nada de energía. Bien, producirla y distribuirla si que necesita agua y energía, pero eso tambien ocurre con las demás bebidas. Esto significa que el agua embotellada es una elección mucho más ecológica que las otras opciones: cerveza, vino, leche, zumos, o refrescos. Incluso es mejor elección que tomar té o café hecho con agua del grifo ya que el té o el café a pesar de pesar menos que el agua, han debido ser transportados desde largas distancias.

La única e indiscutible mejor opción al agua embotellada es el agua de grifo. Obligar a los bebedores de agua embotellada a cambiarse al agua de grifo puede acarrear beneficios medioambientales pero en modo alguno comparables con los que resultarían si los consumidores de otras bebidas (ninguna de ellas esencial para la salud humana) se cambiaran al agua embotellada.

“Resulta injusto culpar al agua embotellada solo por que pueda ser distribuida
mediante tuberías.”

Los grupos medioambientalistas siempre tienen algo que objetar acerca de las grandes (y cada vez mayores) cantidades de agua embotellada que se comercializa y de la energía que se emplea en transportarla. Están en lo cierto pero el agua embotellada solo supone una pequeña proporción en el total del mercado de bebidas embotelladas.

La cantidad de energía necesaria para transportar los refrescos y la cerveza es mucho más impresionante. El verdadero problema es que la gente no bebe agua y sí, en cambio, refrescos, zumos, café, cerveza o bebidas energéticas. Este mensaje no resulta nada atractivo ya que a la mayoría de nosotros nos encanta discutir de los problemas medioambientales alrededor de un par de cervezas, copas de vino o cafés.

Parias

No me malinterpreten, esto no es un alegato para que empecemos a beber agua embotellada o del grifo. Es preciso promover que se beba más agua del grifo pero es injusto tratar como apestados o parias a las personas que beben agua embotellada pues están tomando una elección mucho más ecológica que los que prefieren otras bebidas.

Kris De Decker (traducido por Jordi Parra)