La caza de mamuts era 17 veces más rentable que la agricultura tradicional

mamut

La evolución de la eficiencia energética de nuestro suministro de alimentos va en la mala dirección.

El progreso de las sociedades se ha caracterizado a lo largo de su historia por una utilización cada vez mayor de la energía disponible. Sin embargo, este hecho no es exclusivo de la particular forma de organización de los seres humanos. Cualquier sistema orgánico, según la Teoría de la máxima energía de Alfred Lotka, tiende por selección natural a incrementar su masa y con ella el flujo de materia y energía, siempre y cuando esta última se encuentre disponible, parámetro que determinará la evolución del sistema.

En el caso del hombre, la complejidad social y la amplia gama de recursos individuales y colectivos derivados de su inteligencia ha desembocado en una explotación sin límites del entorno que le rodea con el fin de obtener más y más materia y energía que aseguren su supervivencia y expansión como especie.

E. Lorenzo, en su libro Sobre el papel de la energía en la historia, hace la siguiente reflexión:

“El homo sapiens no ha parado de inventar ingenios destinados a saciar su (¿insaciable?) apetito energético: ruedas hidráulicas, molinos eólicos, máquinas de vapor, ferrocarriles, automóviles, centrales nucleares, células solares, etc.”

“Durante mucho tiempo los historiadores han presentado esta solución como una escalera que, de progreso en progreso, ha ido conduciendo a los seres humanos por estadios de creciente perfección, llamados por un feliz destino escrito en alguna parte de la cosmología universal. Sin embargo cada vez son más los que piensan -pensamos- que este camino del progreso debe de ser analizado desde otras perspectivas, menos apriorísticas y más sistémicas, que permitan considerar adecuadamente el hecho cierto de que todos los progresos vienen con su estigma bajo el brazo.”

En la comparativa que realiza E. Lorenzo entre la eficiencia energética de la caza del Neandertal y del cultivo del trigo tal y como lo hacían los antiguos egipcios, se refleja claramente la relación inversamente proporcional de “eficiencia energética y evolución” a lo largo de la historia del ser humano:

CAZADORES RECOLECTORES 60000 a.C.

  • Beneficio: Mamut de 4 toneladas = 2600kg de carne y grasa
  • Gasto: 7 cazadores durante 5 días
  • 1Kg de carne y grasa = 30MJ

Rentabilidad Energética = 2600Kg x 30MJ/Kg / 7x 5 x16,5 MJ = 135

AGRICULTORES 6000 a.C

  • Beneficio: Cultivo de 1 Hectárea y preparación del pan= 3000Kg de grano
  • Gasto: 1 agricultor durante 365 días
  • 1Kg de grano = 16 MJ

Rentabilidad Energética = 3000Kg X 16MJ/Kg / 1x 365 x16,5 MJ = 8

  • Rentabilidad Energética= energía extraida / energía invertida
  • Energía aproximada invertida por una persona con alta actividad física: 16,5MJ

La caza primitiva era 17 veces más rentable que la agricultura tradicional. Así, no es de extrañar que los hombres prehistóricos insistieran en aquella actividad y no se animaran a convertirse en agricultores hasta que la extinción de los grandes herbívoros no les dejo otra salida.

INDUSTRIALES: Agricultura contemporánea

“El sistema agrícola actual, obviamente, es mucho más complejo que el de hace 8000 años, y permite producir mucho más alimentos con muchas menos personas, pero al precio de invertir muchísima energía en el proceso (tractores, riego, abonos nitrogenados, conservación, etc.).”  E.Lorenzo.

La cadena de gasto energético es tan compleja que es muy difícil estimar la rentabilidad energética de la agricultura industrial de nuestros días. Algunos teóricos hacen la aproximación de que  por cada caloría que nos llevamos a la boca invertimos probablemente más de diez en el proceso anterior. Es decir, la agricultura en el mundo desarrollado ha dejado de ser una fuente energética para convertirse en un consumidor más.

Agradecimientos a Ignacio Rey-Stolle. Cotas :”Electricidad solar fotovoltaica. Vol. I: Sobre el papel de la energía en la historia” de E. Lorenzo

Fuentes de las fotos: